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En la ventana acontece que no es poco un relato personal de la historia con Nieves, con Constriña Cadena Ser. Aquí está nuestra niña, que es un día más. Hola! Hola. Bienvenida! Atacarlas esta tarde a nuestro paseo diario por la historia va a llevarnos hasta uno de los grandes sitios de todos los tiempos. Bueno, al menos de lo que nos toca más a nosotros, que es el descubrimiento de América. Vamos a fijarnos en un episodio muy concreto del que hoy se cumplen exactamente cinco siglos, conocido como La noche triste, bueno, triste para los españoles, no para los aztecas, que ese día les dieron una paliza, aunque en esa victoria momentánea se acabó fraguando su derrota final.

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Pero bueno, vayamos por partes y digamos, digamos de entrada, para que nadie se sorprenda. Vamos a dejarlo claro que hoy pisamos terreno resbaladizo, sin relato.

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Complicado, sí, complicado porque que existen estos temitas así el ofendi dito, el de la España, el imperio. En qué se ponen? Se ponen muy nerviosos. Cálmense. Bueno, nos metemos efectivamente en camisas de once varas, porque vamos, es un aniversario tan redondo como polémico, la verdad. Sobretodo en estos momentos en donde parece que es que hay que estar reivindicando el pasado imperial italiano. Calmet es uno de los episodios más importantes, cierto y más épicos de lo que unos llamaron conquista.

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Otros lo llamaron descubrimiento. Otros lo llaman genocidio. Y los más tramposos lo llaman evangelización. Esto es, esto es. Esto es un eufemismo muy chulo. Hoy hace 500 años que se produjo la famosa noche triste que dejó 600 españoles fritos mientras intentaban abandonar disimuladamente Tenochtitlan, la capital del imperio azteca que se llamaba así. Entonces, lo que hoy es el Centro Histórico de Ciudad, la Ciudad de México, a estas horas del día 1 de julio de 1520, Hernán Cortés y los supervivientes estaban ahí, lamiéndose las heridas, sin poderse creer aún el palizón que les habían dado los mexicas y los mexicas.

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A su vez, claro, andaban celebrando su triunfo por haber echado a aquellos tíos barbudos subidos en bestias de cuatro patas que nadie sabía de dónde habían salido, ni esos bichos que eran ni nada. No andaban también los aztecas preparando de mala gana el entierro de Moctezuma porque lo consideraban un traidor y andaban también rearmando para irse a por los españoles que quedaran para remediarlos? Y bueno, y si quedaba alguno que se volviera por donde había venido, ya que los habían echado de la ciudad, había que echarlos de su imperio, porque a esos tipos les habían dado la mano y la verdad, se habían tomado el brazo.

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Todas esas cosas pasaron hace justo cinco siglos. También te digo que en este mundo traidor, como dijo aquél, nada es verdad ni mentira. Todo es según el color del cristal con que se mira. Y la noche triste de Hernán Cortés y los españoles, ya lo has dicho, pues fue noche de jolgorio para los aztecas. Venga, otro cubata. No depende de en qué lado estubieras. Se acostó Whore refrescaré. Bueno, pues vamos a recordar qué pasó exactamente.

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Y bueno. Y ver si la historia española ha exagerado o no la épica de aquella noche triste.

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Por supuesto, también depende del color con que se mire. Yo, como soy muy desapasionada para estas cosas, creo que exagerar se ha exagerado porque aquello no deja de ser un episodio histórico muy importante. Pero bueno, como las tropecientas batallas, las miles de escaramuzas, los millones de enfrentamientos que hubo en un período de conquistas, de exploraciones, de invasiones, de timbas o me invades en pie lo normal hace 500 años, con sus luces y sus sombras.

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Estas cosas conviene recordarlas con calma, sin aspavientos. Lo que está claro es que para Hernán Cortés, desde luego, fue una debacle absoluta. No vamos a los antecedentes del hecho y nos nos situamos en Tenochtitlán, capital del Imperio Azteca. Una impresionante ciudad que eso debió ser para verlo anclada en un gran lago, el lago Salado Texcoco. De ahí lo de Guadalajara.

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En un llano, en una laguna. Ahí está. Meses antes del momento del que hablamos, en mitad de una de las calzadas que unían la ciudad de Tenochtitlán con tierra firme, se encontraron por primera vez Hernán Cortés y el emperador Moctezuma. Alucinó Cortés mientras llegaba y alucinó Moctezuma mientras lo veía venir. Claro, porque el extremeño no había visto en su vida una ciudad tan ordenada, tan limpia, con una organización tremenda. Y el Azteca en su vida había encontrado unos tipos tan barbudos y tan guarros.

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No, no nos podemos detener en cómo había llegado hasta allí Hernán Cortés, porque esto tiene su propia historia. Pero el recibimiento fue cordial. Se optó por la vía diplomática. Cínicas bienvenidas, falsos agradecimientos. Cortés, que intentó Toffee, estuvo muy bien porque Cortés intentó colgar del cuello de Moctezuma un collarcito De dónde vas? No corneado.

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Hombre, no te digo que el tío Moctezuma, que llegó al encuentro bajo un palio de oro, plata, perlas y plumas de quetzal y le va a colgar un collarcito de cristalito. Pero esto.

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Pero está claro que Hernán Cortés llegó hasta el mismo centro del imperio azteca sin pegarme un tiro, ni uno ni uno aparente.

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Buen rollo, hombre, venía muy bien respaldado por el resto de de gentes que estaban en contra de los aztecas. Y la cosa se mantuvo ahí. Calma, tensa, mirándose de reojo, vigilando. Y los españoles viviendo a cuerpo de rey en aquella ciudad de salvajes. Si lo pongo entre comillas, que se bañaban, por cierto, dos veces al día siempre que conocían el reciclado, que ya tenían un sistema de acueductos para separar el agua salada del agua dulce.

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En fin, esos salvajes dieron alojamiento y comida a los españoles y eran unos cuantos los españoles, digo Moctezuma cuando se quiso dar cuenta estaba aislado en su palacio y los españoles eran los que mangonean ya la ciudad. Pero bueno, en estas estaban. Y llegó el día en que Hernán Cortés se le abrió un frente inesperado por parte de Cuba y tuvo que ausentarse un par de meses y dejó un manazas Alvarado manaza.

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Pam, pam, pam para dar un manteo a cargo de las tropas allí en México, hasta que él volviera el manazas, el inepto al que se llamaba Pedro de Alvarado. Cuando Hernán Cortés se fue con el grueso de las tropas por los españoles, quedaron en minoría. Moctezuma retenido en su palacio. Los aztecas, hartos ya de tener que bailar el agua, esa panda de barbudos que siempre estaban dando la turra con una cruz. El mal rollo creció.

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El tal Pedro de Alvarado en diplomacia cero patatero, se lió a ejecutar a nobles aztecas. Se empezó a liar follón tremendo en la ciudad y cuando Hernán Cortés regresa, al cabo de esos dos meses se encuentra aquello patas arriba y a los aztecas de los nervios. Y les dice Cortés a Moctezuma Bueno, ya estaba toda la ciudad revolucionada. Le dice Cortesa a Moctezuma Anda, sube a la azotea de tu palacio y diles a tus chicos que se calmen un poquito.

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Moctezuma le dice Bueno, pues es una chorrada, porque mi pueblo sabe que me tenéis preso y no me van a hacer puñetero caso. Además han elegido a otro gobernante porque saben que yo no mando ya. Mejor no? Cortés insiste que suba, que suba y subió a Moctezuma. Luego respondieron con con piedras y flechazos un canto le arreo en la cabeza lo descalabro y tal que ayer, 30 de junio, hace 500 años que Moctezuma murió de una pedrada.

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Eso sí que es triste que todo un soberano del imperio azteca muera de una pedrada.

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O sea, por recolocando todas las piezas del puzle, que no nos perdamos la previa de la noche triste de Hernán Cortés, de los 600 españoles muertos. La previa fue la pedrada de Moctezuma.

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Eso fue la gota que colma el vaso. No es hoy cuando ya dice encima una pedrada que fueron los suyos. Pero bueno, fue la gota que colmó el vaso. Los españoles vieron que o salían ya de allí o la cosa se iba a poner muy malita y había que abandonar la ciudad con el mayor de los disimulos, sin hacer ruido casi por la noche. Que no se enterara, porque además el sistema defensivo de la ciudad era fantástico. Ya sabes, todos los puentes que unían las distintas islas donde se asentaba la ciudad con las orillas del lago Texcoco se podían retirar.

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Si todo se retiraba y se quedaba aislado primero. Además, lo hacían por una cuestión muy ecológica para facilitar las corrientes del lago que no se interrumpieran, y segundo, para aislarse e impedir accesos e impedir salidas. Esto lo sabía Hernán Cortés, que tampoco tenía un pelo de tonto. Sabía era muy buen estratega y desde el principio dijo Yo voy a estar armado y voy a tener preparada una pasarela propia. En caso de que nos corten las salidas, yo tiro la pasarela y salgo zumbando.

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Bueno, el caso es que aquella noche del 30 de junio del 1 de julio, los españoles que aprovecharon una granizada muy ruidosa la tarde anterior para, para. Para organizar los preparativos sin que se oyera mucho, intentaron huir, pero ahí, de puntillas verbal. Los aztecas no eran idiotas.

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Bueno, no serían idiotas ni sordos tampoco. Está muy bien que Hernán Cortés tuviera preparada su propia pasarela de salida por si las cosas pintaban bastos. Pero a ver cómo pretenden abandonar cientos de hombres una ciudad sin que se enteraran sus propios habitantes. No podían disimular decir vamos con muchísimo cuidado, pero lo que no se enteraron es un poco cómo no los llevan al absurdo, la verdad.

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Absurdo? Pues sí, pero lo intentaron. No sólo iban a dejar cientos de hombres, también iban caballos, iban perros, carros con armamento y abastecimientos y ropa. Varios nativos aliados que iban con toda la familia de Moctezuma que huía. Claro que huían con los españoles porque allí ya no eran bien recibidos por traidores, traidores o no? Y las familias reales no huyen con poca cosa.

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Eso es tradición? En algunos casos sí. En total, más de 1000 personas hay de puntillas. No hagáis ruido y sus equipajes. Y para rematar, los españoles también llevaban un carro con oro y el botín que sacaban de allí de amigo de Tenochtitlán. Así que si se notó que estaban huyendo y se fueron a por ellos. Los aztecas querían matar a todos aquellos barbudos para que no volvieran y recuperar su oro. Claro, los mexicas montaron una emboscada durante su disimulada retirada y masacraron al 80 por ciento de la expedición de Cortese.

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Otros cien que se quedaron atrapados, que no pudieron salir desde el interior fueron utilizados luego sacrificios agradecio como claro, ya que los tenemos, pues vamos a ofrecérselo a los dioses por el triunfo. Fue una lucha tremenda porque los españoles se habían metido en la boca del lobo. Cabrearon al lobo y que pretendían huir sin que el lobo hiciera nada. Y no, los españoles salieron como pudieron de aquel infierno, pero los mexicas cometieron un error de estrategia. Pese a aquella aplastante victoria del imperio azteca, firmó aquella noche triste su sentencia de muerte.

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Así de contradictoria fue la cosa.

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Eso ya se lo has contado así de pasada.

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Pero vuelvo al principio. Cómo es posible que una victoria tan clara, tan rotunda, supusiera al final la derrota de los Áfricas si se habían cargado a casi todos los españoles?

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No sé si, pero cometieron un error. Cometieron el error de no perseguir a los españoles. Digo que fue un error, aunque yo voy con los españoles. Evidentemente no, pero bueno, cometieron el error de no perseguirlos hasta dar a todos matarile porque los tenían. En ese momento los españoles estaban desorganizados, desarmados, indefensos. Pero pensar esto ya no vuelven. Están absolutamente derrotados. Pero Cortés en una semana reorganizó sus maltrechas tropas. Rainiero tendría más tropa.

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Claro, claro.

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Miles de enemigos de los aztecas que se unieron a él. Ése es una gran fuerza con la que los aztecas no contaron con los enemigos de los aztecas. Y así fue como el 7 de julio, San Fermín, en la famosa batalla de Tumba Cortés, derrotó a los aztecas, esta vez sin perder ni un solo hombre. O sea, pasó apenas una semana, en una semana, en una semana.

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Era un tío muy listo y un año después, fin del Imperio Azteca. Y ahora, atentos, atentos a las idioteces de aquella batalla de tumba. Se ganó y así está recogido. Porque un guerrero bajó del cielo en un caballo blanco cortando cabezas de aztecas. Esto es lo mismo.

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Esto es lo mismo. Nos puede repetir. Un guerrero bajó del cielo en un caballo blanco cortando cabezas de aztecas. Ya vete imaginando cómo se llama el guerrero. Desde entonces aún se venera en algunos lugares de América a Santiago Mata indios. Claro, si la farsa había funcionado en España, por qué no iba a colar en América? Lo más grande es que en algunos pueblos de Perú aún festejan. Hoy lo van a hacer este mismo mes y sacan en procesión a Santiago Mata indios.

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Todavía no han descubierto que la evangelización fue una estafa.

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Pues nada, Nieves. Mañana, mañana cerramos temporada, mañana y en la ventana. Vale, y nos vamos matando.

[00:13:50]

Si mañana nos más matamos a Nostradamus. Oh, bravo por eso mañana. La ventana con Carles Francino.