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La historia que os contamos es una historia de película en la historia que comienza cuando una mujer abre el cajón de los recuerdos y se encuentra que allí dentro están los diarios de su padre y quien esos en diarios él se cuenta como el sabor de la vida de mucha gente, de muchos condenados, de judíos que iban a ir a los campos de concentración. Nos la va a contar y nos la va a explicar. La hija de esa persona que está con nosotros en nuestro programa, Patricia Martínez, es de Vicente.

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Muy bueno. Qué tal, Patricia?

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Hola! Cómo estáis? Muchas gracias por tu bonita presentación.

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Buenas noches, Andrés. Pero es que es una historia real. Cómo comenzó todo? Comenzó cursos en diarios cuando te encontraste esa información? Muy justo imaginaba ya.

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Bueno, no, yo había oído cosillas, cosillas porque mi padre era médico de flor roja y ese ambiente con consulta en casa. Te puedes imaginar? Entraba mucha gente y que había gente, sobretodo por las tardes, que era la hora de consulta y yo misma he nacido en Londres como consecuencia de indirecta de que ellos tuvieron que huir. Mis padres tuvieron que huir perseguidos por la Gestapo. Entonces había cosas flotando, pero en mi casa explotaban muchas cosas, muchas historias.

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Y ahí quedó. Ahí quedó y justa. Ya muchos años después de morir mi padre, como 15 años después de morir, que mi madre y yo nos quedamos solas en ese piso inmenso donde había habido consulta y vivíamos, bueno, vivíamos solamente los tres. Pero quiero decir que era un piso oficialmente muy grande, pues al retirar cientos de cosas que retiramos entre las cosas que aparecían, pues un librito absolutamente insignificante, eh? Nada, un cuadernito poco más de un cuaderno.

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Y claro, me llamó la atención porque la tapa ponía 1942 es el caño que se habían casa mis padres y por eso lo abrí, porque ponía 1942. Sabía que ellos estaban en Londres y claro, lo empecé a hojear. El tenía una letra, cosa rara en un médico muy clara y muy bonita y muchos nombres. Y hoy hemos ido a tal sitio y hoy hemos mencionado que hoy he visto escoceses con falda andando por la calle y en fin, un poco tonterías, digo.

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Bueno, no eran cosas trascendentales, pero sí había muchos nombres, nombres importantes que ya me sonaban a mí. Y ahí es donde le empecé a preguntar a mi madre y ella hoy no? Bueno, en mi caso no te preocupes, es verdad que estábamos muy ocupadas levantando la casa, desmontando 40 años de vida y bueno, y adiós. Y eso quedó ahí, en el aire, hasta que como unos 15 años después, se me ocurrió. Mejor dicho, me empujó un amigo historiador que un día, no sé porque le empecé a contar que ya había nacido en Londres y porque había nacido en Londres.

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Pero bueno, yo sabía muy poco, muy poco de lo que había detrás. Y entonces este hombre me dijo bueno, tienes que seguir averiguando. Y bueno, y así fui tirándole de la lengua a mi madre. Ella no quería hablar, no quería hablar hasta que finalmente pude. Pude hablar con ella durante años a través aquel que un diarios durante años y ya por fin me di cuenta. Yo soy investigadora, antropóloga social y había estudiado en Inglaterra.

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También fui a la universidad en Inglaterra y entonces me di cuenta de que esto tenía que buscar en Inglaterra, que aquí en España no iba a haber, porque Sprout se trataba sobre los campos de concentración españoles, concretamente Miranda de Ebro. Eso sí lo sabía yo a Miranda de Ebro y Cruz Roja que mi padre era médico. Escoja. Ah, es eso añadido, eso añadido, que también era médico de la embajada. Precisamente por eso, porque hablaba inglés muy bien y porque había estudiado medicina en Inglaterra.

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Entonces había ahí un compendio de casualidades que a los ingleses les vino muy bien. Y bueno, pues después de unos años de conversación con Estoy hablando, han pasado como 15 años desde que apareció el diario hasta que me metí a fondo con el asunto y me fui a Inglaterra. Y sí, sí, empecé a buscar y sí, empecé a encontrar.

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Y por qué? Porque te crees, Patricia, que a tu madre le costaba tantísimo contar esto. Por qué tanto secretismo? Porque ya con tu padre.

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Sí, sí, había sido una persona que estaba al tanto o absolutamente sin Sinchi, completamente lo compartió todo. Es más, era su enlace en Galicia, porque nosotros somos gallegos y ella estaba en Galicia mientras él estaba en Madrid. Solteros, quiero decir. Pues bien, a mi madre. Mucha gente me lo ha preguntado mi madre por su fidelidad. No hay tanto como él que por supuesto. Fidelidad, pero fidelidad a las víctimas. Porque luego me he enterado ya muerta ella.

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Cuando aparecen los documentos, cuando aparece un archivo personal suyo de mi padre, lo puede buscar quien quiera. En los Archivos Nacionales británicos, a nombre de Eduardo Martínez Alonso, hay un archivo suyo personal que encontré un año después de morir mi madre. Y ahí sí, el de su puño y letra escribe. Y en España, que estaba mi novia, entonces mi novia o mi mujer era mi en la fe. Mi enlace quiere decir cuando. Cuando él llevaba a la gente a Galicia para pasarlos a Portugal.

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Todo esto clandestinamente, entre comillas, clandestinamente. Pues ella sabía. Claro que sabía. Sabía mucho, pero ella sabía lo que yo no sabía. Así que mi padre había firmado e. El fusilaba el certificado de secretismo británico. Ella sí lo sabía y yo no. Y entonces yo creo que estaba en el buen sentido de la palabra, compinchado emocionalmente con esta historia. No es una historia que emocionalmente no la podía contar.

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Si a su hija hay una historia que a mí me recuerda mucho y yo también soy gallego y mi pueblo en Galicia existían de tres hermanas que sí, hasta muchos años después, entre ellas de fallecer, si no se supo que tenía mucho que ver, que era una especie de escindir española. Para que nos entendamos, encerraban a mucha gente y no dijeron absolutamente nada. Es como si tuvieran un sentimiento de culpa y de culpa por haber hecho el bien. No, pero culparían un sentimiento de culpa.

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Ninguna culpa. No, lo contrario es el mismo, no? Mi padre tampoco culpa ninguna, en absoluto. Miedo? No, no, no, no! Miedo tan bueno. Respeto a las víctimas. Segundo, yo no hablo de esta señeros porque no haya conocido, yo hablo de mi padre respecto a las víctimas. Luego un médico no habla. Cuando un médico se cierra en banda es que no dice ni pío. Por, por, por su código personal.

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Y segundo, el código deontológico casi secreto de confesión.

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Vamos, ab solutamente. Eso segundo y tercero, que había afirmado que no podía hablar. Y el de esta señora, si yo no lo he estudiado realmente porque no es mi tema, segurísimo que tenía que ver con la misma red. No digo con mi padre porque mi padre lo sacaba por Redondela y por Túy. Teníamos una casa familiar en Redondela que daba directamente a la ría de Vigo, con lo cual no tenía más que abrir la puerta y salían por ahí.

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Eso es uno. Y si no tenían otros contactos en Tui me tenéis que leer. Por cierto, la clave Embassy está en Amazon. Claro, claro que sí. Y está en la espera. Esto está publicado en un libro que es un clásico, la clave Embassy, donde cuéntase toda esa historia. Un libro que dentro de muy poquito también se puede volver a leer. Es un libro que cuenta la historia, una historia importantísima del siglo XX. Cuentas historias.

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Conocemos lo grande, lo llamativo. Pero hay muchas historias pequeñas, pequeñas entre comillas, porque son grandísimas historias.

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Bueno, pequeñas porque no se supieron, porque se murieron sin contarlo y porque a mí no me llega. Empujaron un. Un historiador posiblemente tampoco lo habría contado. Fue una historia que me abrió los ojos y me dijo Ésta es tu obligación moral. Y claro, lo entendí perfectamente. Esto lo tiene que contar alguien, porque si no, no se va a hacer nunca. Y vuelve cuando tira del hilo. Ni os cuento lo que he encontrado. Claro que da cuenta.

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Y eso es lo que queremos. No puedo. No tenéis que comprar mi siguiente libro.

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No, no, no, pero digo del libro que tienes porque es con el que en principio te llamada, independientemente de que creas más cosas. Lo que queremos es que nos cuentes cómo comenzó esta historia de ayuda de tan, tan importante de tu padre, con buen contacto con cómo fue todo.

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Si el agregado naval británico en la embajada en Madrid, alÃrgica que ha sido un personaje crucial para la historia de la Segunda Guerra Mundial, al ángel no lo que le diga yo está en los libros. Le pidió personalmente a él que por favor le ayudara. Eso me lo ha contado Alan a mí, porque ellos fueron amigos el resto de su vida hasta que murieron. Hasta el final de su vida. Alan venía como tres o cuatro veces a casa. Luego obviamente se retiró y la malloria se retiró.

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En Inglaterra, en Irlanda y venía a Madrid de vez en cuando. Y cuando venía a Madrid siempre nos venía a ver. Y en una de las cenas que estábamos familiares que nunca. Yo tenía 20 años. Nunca se había hablado de esto abiertamente. Jamás. Porque mi padre había pasado, digamos, el secreto. Alan me contó a mí delante de mis padres Mira, tu padre me ayudó un día que yo le pedí. Estaba angustiado. Teníamos que sacar a la gente de Miranda de Ebro y él me ayudó.

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Eso es la única pista que yo tenía. Cómo era el trabajo casi de tu padre con cada una de las personas a las que les hablaba de ese destino trágico? Qué sé lo que hacía. He firmado papeles en donde, exculpado en cierto modo, las personas que tienen ese fin.

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No lo que hacía él de antemano le decían. Hay tantos polacos, o hay tantos checos, o hay lo que se fuera. Lo que yo no sé era nombres. Obviamente Miranda de Ebro era una cárcel de hombres. Había tres mil quinientos hombres ahí internados, no necesariamente de los países aliados, pero estoy hablando del año 40 42. Es muy al principio de la guerra. No se sabía en España que los judíos estaban perseguidos y que había muchísimas cosas que en España no sabían porque la prensa no se buscaba.

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O sea, era el control total de la prensa, como tú sabes. Entonces a él le venía, mejor dicho, a los ingleses les venía comodísimo. Este doctor español, que se llamaba Martínez, que era médico en la Cruz Roja, se presentaba con una ambulancia de la Cruz Roja. Entonces se firmaba este tiene cáncer de no sé cuánto. Tiene dolor de estómago. Me lo llevo, los llevo. Claro, en un día carcelero ni nadie se iba a negar que un médico español con el que se lo llevan.

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Y así fue sacando hasta que. Hasta que un día a la quinta le dijo para. Porque estás en la lista de la.

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La Gestapo y el Embassy es un sitio muy especial porque era como una especie de cuartel general. Efectivamente, servía un poco de contacto entre todos.

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No se llama cigarreras, era un, digamos, un refugio nunca mejor dicho para estas personas que estaban de paso. Porque no te olvides que España había salido bien por Portugal o bien posible altar. Y claro, las carreteras no son las de hoy día. O sea, la palabra autopista no existía.

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Calculá año 40 42 como estaban aquellas carreteras y si era Galicia e hizo muchas décadas hasta que hubo algo parecido vida de cabras y te lo puedo decir Redondela. Nuestra casa eran caminos de cabras. Sí, sí, porque no había carreteras y ya nuestra finca había que andar. O sea, yo no sé ni cómo podía entrar el coche a la puerta, pero lo hacía. Entonces, claro, podían tardar dos horas en llegar, incluso haciendo noche. El él describe en esos archivos que yo encontré.

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El describe que muchas veces de Miranda, de Ebro a Galicia hacia noche en León estarían mejor. Las carreteras estarían. No, eso ya no se puede explicar porque tampoco lo he. Otras veces venían efectivamente a Embassy, que era un punto de encuentro donde Margarita lo sacó, los acogía, los tenía una noche o dos, no muchas noches ya de camino a lo que fuera, a Galicia también salían por Salamanca. Ya cuando se fue mi padre fueron bajando la frontera portuguesa siempre para ir a Lisboa, no la frontera portuguesa.

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Empezaron por Galicia y fueron y terminaron en Huelva y ya en los años 40's avanzados ya terminaron en Huelva y otros otro ocho porque la embajada tenía dos, ocho nada más.

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Otro coche iba a votar, mi padre no iba a Gibraltar y hubo alguien porque antes has comentado que hubo un momento en el que le dicen a tu padre hay que parar. E Se filtró que hubo algún chivatazo, alguna investigación. Quién se supone que había alertado a las autoridades de que tu padre estaba haciendo esto?

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Bueno, pues porque lo compré muy suelto. Médico soltero andando por Madrid. Un día estaba en un cóctel, otro día estaban en Embassy, otro día estaba en Galicia con su novia e ir era sospechoso, era un sospechoso y siempre andando con extranjeros. Es verdad que andaba con extranjeros porque andaba con gente de la embajada y otros. Yo no sé como la pinta que sentían los polacos, pero no tenían pinta de españoles, por supuesto. Y no sé, fíjate que eso no está descrito en él.

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Hay 200 páginas en su archivo abierto al público, que ya se lo he dicho a muchísima gente. Sé de mucha gente que lo ha consultado, pero en ningún momento dice el punto final por el cual se tuvo que marchar no aparece en ningún sitio. Ni me lo contó Alan, ni me lo contaron mis padres, fíjate. Así que mira mejor. Siempre tiene que haber una puerta y una duda. Una gran interrogante, no misterio.

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Hace unos años se hizo una especie de ruta por Madrid. Se de lo que habían sido en el pasado, en los años 40, en los años de la guerra mundial y anteriores de una ruta de los enclaves importantes de los nazis. Y la ruta la empecé en base en la cafetería porque enfrente estaba la embajada. A la izquierda estaba a la sede de. Creo que de. APPO Cerca estaba también la sede del partido nazi, que hubo nazis en matríz en esa época, aunque España era neutral, era una neutralidad un tanto parcial.

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Para que te hagas una idea, la embajada británica tenía 25 empleados oficiales, la embajada alemana tenía 5000. Jolines, alguno sería, alguno sería de la Gestapo. Es evidente que cinco mil personas metidas en una embajada por cierto en Castellana 5 y en bachillera castellana 12, enfrente, enfrente. O sea que aquello era imagínate el guirigay de entrar y salir gente ingleses, polacos, todos entrando y España neutral. Claro, claro. Bueno, es un peliculón, eh?

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Sí, desde luego que sí. Y la que no entendemos estaba hecha. Y al peliculón.

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Bueno, ya yo me imagino que tú y estarás luchando hasta el último momento para que se consiga alguna cosa hacia el respeto. Bueno, tienen. Tienen que venir a mí. No está fácil. Cuéntame. Aunque yo quisiera. Tienen que venir a mí. Oye, creo que también.

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Luego, una vez que se va a Londres, que se casa tu madre con SS y tú naces allí. Allí él sigue ayudando o ya se queda más tranquila.

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Eso lo tengo ya más claro que la última vez. Porque claro, el último libro que se publicó se publicó hace diez años. Y esta historia no me deja a mí. No es que yo la siga. La historia no me deja. Pues sí. He encontrado leyendo otros libros y otros autores y otras cosas que me han soplao amigos. Sí, lo sabía porque mi padre escribió en su diario que mandaba medicamentos a España e acuerdo si esto ya eran acuerdos entre gobiernos, no?

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O sea, entre el Gobierno británico y el español de medicamentos. Entonces, ya en el año 41, un año después, ellos no, si a partir del 41 empiezan a enviar medicamentos, España pide pan y que queda para el tifus? Lo que fuera vacunas contra el tifus. Y ahí mi padre interviene y eso siguió en eso, siguió durante toda la guerra y luego ya siguieron mandando. Pues pues sí, no sé si antibióticos no, porque eran carísimos en la época, aunque ya se descubre la penicilina, como sabemos en plena guerra y los antibióticos eran tan fácil.

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Pero si siguieron enviando como digamos, envíos de buena voluntad que permitían que el gobierno no hubiera tantos refugiados por las carreteras, digamos, nublaba un poco la vista del gobierno Kimba si era un poco un lugar intermedio por el que pasaban esas personas.

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Estaban un día 12 ahí escondidos en los sótanos donde estaban.

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No, no, no, en el piso de Margarita. Ella tenía, ella había hasta el industrial de su vida. Vivió dos pisos más arriba del local, abría el local, estaba bueno y sigue existiendo a la fecha porque ese edificio chiste el en el local estaba enlazado con el, estaba en el piso de ella, un piso precioso. Pues sobre la Castellana, imagínate de ciento y pico metros. Yo creo que 200 era un piso grande y por las escaleras esta gente entraba a la cocina y si había sótanos no lo sé, pero.

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Pero esta gente entraba directamente del piso a a las cocinas y de la cocina o al al público. Era un sitio muy pequeño e local de 80 metros en ese momento. Yo lo he conocido de ese tamaño. Luego ya los siguientes dueños ya lo ampliaron, pero en época de Margarita era muy pequeñito. Entonces era muy no era tan fácil colarse nunca mejor dicho. Pero bueno, como si estuvieran en la cocina, como si hubieran ido a probar la comida, que por cierto, ya era magnífica cocinera.

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Margret Así, oh, buenísima Margarita era un poco la jefa de todo eso, claro, el imbÃcil y discuti les bachillera un poco el estado intermedio para irse esas personas a Galicia, de Galicia a Portugal, de pasando a Portugal a por Redondela, por Stuey, por la parte manceba marítima de las rías y luego desde Portugal a América o no, porque portugue un poco la puerta a la libertad.

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Eso nosotros, yo. O sea, ahí ya. Perdona que te diga, no he seguido buscando dependiendo de si les interesaba incorporarse, por ejemplo, todos los de Miranda de Ebro, que eran hombres y militares de origen en su país, los que quisieran incorporarse a los ejércitos aliados o en este caso británicos, se iban directamente a Inglaterra o también podían volar. Mis padres volaron de Lisboa a Londres. Entonces esta gente también podía volar o iban en barco?

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No, no, no era ninguna complicación y supongo que el que no se incorporase al ejército. Bueno, hubo miles. Ahí es ahí. Ese es otro capítulo que yo, no en. Pero que también está muy investigado e tratarde desde Lisboa a lo que se fue a América. Puedes imaginar todo América? No sólo Norteamérica Norte. De arriba abajo América.

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Patricia, que tu padre, además de ser una persona que ayuda a muchísima gente que lo conozco, verás si tienes más o menos una cifra calculada de la cantidad de gente que llegó a ayudar. Pero me gustaría ser referencia de algo también muy importante. Y es que él, como cirujano, como médico, fue en una de las personas brillantes. No sé si tengo yo bien el dato de que fue el primer cirujano torácico en operar de cáncer de pulmón en España.

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Es así, fue de los primeros. No es el único. Hubo la familia Caralt un el equivalente suyo en Barcelona y ya van por la tercera generación de caracho en Cataluña. Mi padre y el doctor Luque en Madrid. Los los tres o mi padre. Cuando regresamos en el año 46 ya operaba cáncer de pulmón y eran tres en toda España. Quiero decir que sí, que lo digo con mucho orgullo. Han ido a verle operar muchísima gente para aprender de él.

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Eran otros tiempos. Esto no tiene nada que ver. Era. Pero bueno, fueron pioneros. Hubo tres cirujanos españoles que fueron pioneros. Hemos sabido de siempre que en España ha habido buenos médicos. Sí, sí, toda la vida.

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Y antes, durante y después. Y ahora mismo también.

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Hay gente que por eso es un país muy bueno para los médicos. Has mencionado en algunas ocasiones en Miranda de Ebro. Ahí existía un campo de concentración, pero un campo español. El qué tenía que ver con los alemanes y con los nazis? Por qué? Sí, teóricamente era un campo español para republicanos.

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O sea que claro. Pero es que el chollo de Franco de dejarles pasar es que ahí ya ahí ya no me voy a meter. Franco autorizó. Es que aquí, como en el cuento de que España era neutral e Franco autorizó que esta gente utilizara y no solamente ese campo, todas las cárceles que había franquistas. Yo no me meto en números, pero había muchísimas cárceles franquistas. Eso sí, ellos se pusieron a disposición de los nazis y de los pobres que salían huyendo de sus países.

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No, no digamos ya los judíos. Solo había muchísima gente en Francia. Lo habéis visto en películas? La gente salía horrorizada cuando nada más tomar Francia, que ahí es donde entra mi padre. Digamos las ayudas. Entonces Franco puso a disposición de los alemanes sin ningún derecho a para que utilizaran esas cárceles para ellos.

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Y ese y ese cálculo que te comentaba yo, lo han llegado a cifra de alguna manera. De mi padre y de cuantos.

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Mira, hoy solamente tengo dos páginas muy bonitas, por cierto, del verano del año 41, que sí está publicado en el último libro en el que en el que era de la esfera de los libros, la clave Embassy que ahora se puede encontrar en Amazon. Por cierto, he encontrado una lista de nombres de todos polacos por fulanito de tal. Este tiene un problema de riñón, este tiene un problema de estómago y entonces con eso los sacaba. O sea, firmado por él.

[00:24:19]

Verano del 41. Efectivamente, el verano que estaba él y los firmaba ya me los llevo conmigo a Madrid porque necesitan hospitalizar. Y claro, los de la los de la cárcel no se me daban un médico español que viene firmando un diagnóstico, aunque fueran franquistas o lo que fuera. No vamos. No vamos a meternos en política en el IVAM de buena voluntad. Nunca mejor dicho.

[00:24:48]

Supongo que tienes muchas razones para estar orgullosa de lo que hizo tu padre, no?

[00:24:54]

Pues para qué te voy a decir. Sobre todo porque lo he descubierto muy tarde en mi vida. Luego lo he descubierto veinte años después de muerto. Hubiera sido maravilloso saberlo en vida. No me lo hubiera contado, eh? No me lo hubiera contado. Por qué? Porque por su parte, por su hijo, por su profesión, no me lo hubiera contado. Pues si todo lo mejor. La mejor parte tanto de mi madre como de mi padre.

[00:25:19]

La encontré ya muertos y soy la única hija que han tenido. O sea que, como me dijo una vez una amiga, tú tenías que nacer. O si yo tenía que nacer para contar esta historia bonita. Es que es una historia preciosa.

[00:25:33]

Supongo que cuando tú la conociste. Es que me gustaría saber un poco lo que sentiste y lo que viviste.

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Y por mucha emoción. Y aquí tienes que ser muy emocionante saber que tu padre ha hecho eso, que tu padre ha salvado la vida de mucha gente y que es una de las personas que tuvo que ver mucho que ver en que en. Esa locura en la que se estaba admitiendo Europa, en la que se metió Europa en esas fechas, es Europa y el mundo entero. Pues no se acabará finalmente.

[00:26:02]

Bueno, yo políticamente no se metió en nada, eso también. Además, humanamente es que eso está muy por encima de la política.

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Eso es lo que me alegro que menciones eso. Yo pienso que estaban tan abrumados y Alan Gilboa que nunca lo dejó. Mi madre me lo dijo y aparece en los papeles. En las épocas que eran Alan Gildas desde Madrid, le llamaba a Londres. O sea, nunca se dejaron de conectar. Ya no te digo. Después, cuando pasó todo eso, seguían viendo y verías una batalla, no? Sino que ellos nunca desconectaron. Alan era un apoyo.

[00:26:39]

Eran. Eran mutuo apoyo. No, durante esa época debían de estar tan abrumados por salvar a la gente. Como digo yo. Tú fíjate en la Segunda Guerra Mundial oficialmente. O sea, que se sepa, murieron 80 millones de personas. Sí, entre esto sí, entre unos y otros pudieron salvar a Kitty de ahí a 10 000. Te he dicho un número por decir. Bueno, pues esos que se han salvado de lo que fue. O sea, es que perdemos ahora precisamente por 10.

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Con el dichoso virus perdemos el sentido de lo que es la vida y la muerte. Pero es que la vida tiene tiene mucho precio. Claro, pero tiene un precio.

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Fíjate. El valor y la labor que hicieron tu padre y tu madre. Porque seguramente que tu padre también tiene el apoyo grandísimo de tu madre. Pues no hubiese podido hacer muchísimas cosas. Y ella le apoyó. Le apoyó muchísimo. Se fueron. Gracias a ti se ha sabido esta historia. Pero cuántos anónimos, cuántos anónimos habrá por ahí? Lo he dicho muchas veces, sí, y no lo sabemos. Que hayan ayudado también.

[00:27:51]

Además, encima pensar una cosa que vi, una consigna de silencio. O sea, yo me he saltado a la torera esas consignas. Bueno, porque hay otra generación, porque no tengo que cumplirla. O sea, ya, ya no tiene nada que ver. Esto es historia con mayúsculas, no? Pero ellos los que lo hicieron. Y por supuesto que mi padre no es el único, ni muchísimo menos en Francia, en Alemania, en el mismo Alemania, en Polonia, etcétera.

[00:28:17]

Cómo se destrozó Polonia, eh? Claro que hubo equivalentes, pero como tenían un cuerno consigna de silencio para que los nazis no los pillaban, no solamente a ellos, sino a las víctimas. Pues esto, no sé si se sabrá. Es que lo he hablado con amigos historiadores. No creas que se ha estudiado mucho el tema de la ayuda humanitaria. Es una cosa curiosa. No, no, no se estudia mucho y lo contaremos y lo explicaremos.

[00:28:44]

Pero de momento, Patricias, te damos las gracias por estar con nosotros y gracias a tu padre también. Nuestro puesto se lo damos porque el mundo es un poquito mejor. Gracias a gente como él. Gracias.

[00:28:57]

Gracias. Un abrazo grande. Gracias.